Cambiar de telefonía da miedo por una razón: si el teléfono se calla una tarde, la empresa se detiene. Por eso una migración no se improvisa, y por eso una migración bien hecha pasa desapercibida.
Preparar antes de cambiar
Todo se monta con antelación, en paralelo a su instalación actual: las extensiones, los planes de llamada, los mensajes. Se prueba con algunos números de ensayo antes de tocar los reales. El día D debe ser solo un interruptor, no una construcción.
La portabilidad, en el momento adecuado
Sus números le pertenecen y se pueden portar. El cambio de un número portado tiene una fecha fijada de antemano con el operador que lo posee. Se programa cuando menos molesta, y se verifica el expediente antes, para evitar un rechazo de última hora.
Mantener una via de retorno
Mientras el cambio no se confirme correcto, la instalación antigua sigue en su sitio. Un desvío permite recuperar las llamadas mientras se verifica todo. La continuidad va antes que la velocidad.
- La nueva centralita montada y probada antes del cambio
- Una fecha de portabilidad elegida y verificada
- Un desvío de reserva durante la transición
- La línea antigua cortada solo una vez confirmado todo
Una migración exitosa es una migración aburrida: las llamadas siguen entrando, los clientes no notan nada, y usted descubre el lunes que ya ha cambiado de operador.
Llevamos a cabo estas migraciones durante todo el año, y el éxito se mide en que no se note nada.
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